Aprender es Desaprender

Una canción que escuché hace algunos años en Argentina decía en el coro “me enseñaron todo mal”. Muchas veces nos quejamos de la educación que recibimos durante nuestra infancia de nuestros padres, de la que nos transmitieron los maestros en la escuela o la que hemos palpado a lo largo de nuestra vida en diferentes situaciones y a través de distintos medios de comunicación; en ocasiones experimentamos sentimientos de disconformidad y se lo atribuimos siempre a algo o a alguien, y así creemos sentirnos libres de culpa y algo más “aliviados”.

Cuando comemos ciertos alimentos en forma excesiva, o sabemos de antemano que algunos platos nos caerán fatales, y así y todo los seguimos comiendo, entonces aludimos a que nuestras costumbres alimenticias son debidas a cierta tradición familiar, y según nos convenga, criticamos o justificamos.

En cada digestión parece librarse una batalla en la que quisiéramos rendirnos ante el enemigo con tal de sentirnos un poco mejor, y a pesar de estas alarmas que nos avisan que algo no funciona, volvemos a repetir el ritual automática e inconcientemente; ¿porque tenemos que pasar repetidamente por situaciones tan desagradables y llegar a un punto tal que supliquemos por un profesional de la salud que al fin nos reubique en el camino o solucione nuestro problema?

Para poder recibir un consejo, una enseñanza, un mensaje claro y enriquecedor que nos pueda ayudar y aprender a utilizar todos los recursos positivos, es vital desaprender.

Hay que desandar el camino que nos ha condicionado y puesto cara a cara con nuestra situación actual. Es igual que cuando una computadora está sobrecargada de información y queremos agregarle más, cuando técnicamente lo correcto es, primero vaciarla de memorias inútiles y luego cargarle lo que se desee; así estará lista para ser plenamente efectiva nuevamente.

Ya no son tiempos de pasar facturas, de culpar o responsabilizar a otros por nuestros conflictos y frustraciones; debemos entender que esto nos drena energía, nos niega la posibilidad de experimentar un cambio verdadero en nuestra existencia.

No tenemos porque encadenarnos a lo vivido en el pasado si esto no nos deja satisfacción, realización personal y calidad de vida. Centralmente el tema pasa por hacernos cargo de nuestros actos, de tomar con firmeza las riendas y no poner en manos ajenas lo que debe estar en las propias; nosotros tenemos la llave. Ha llegado el tiempo de probar, de abrirnos a lo nuevo y experimentar; si estamos alertas podremos captar que es favorable o no, que es bueno para nuestra salud o no; que tratamiento, alimento, actividad, relación…, aportan real bienestar a nuestra vida, y es allí a donde es conveniente apuntar y focalizar nuestra energía.

La práctica constante de estos hábitos, harán que las rutas neurológicas del cerebro humano, comiencen a modificarse, y de esta forma, “todos los valores que describen los más altos ideales, puedan ser no sólo una filosofía, sino la experiencia cotidiana de una nueva sociedad”.

PD: Ayuda a las personas a obtener lo mejor de sí mismas.

 

 

 

(*)Pablo de la Iglesia
Claudia M. Cirelli 

(*) Coordinador de la Universidad Por El Despertar (www.poreldespertar.com) y autor de los libros “Corazón Contento”“Estimula Tu Inmunidad Natural”,“Esclerosis Múltiple”, “Recuperar la Salud”, “Cáncer, su tratamiento natural” “El Milagro de la Nutrición Ortomolecular”

 

 


 

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