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La confusión vegana

En los últimos tiempos, en un mundo polarizado por el fanatismo, hemos visto la exacerbación de una manifestación de una subcultura vegana que ha apelado a metodologías de escrache a quienes eligen un churrasco, un huevo o una pizza, pero que si analizamos en detalle los hábitos de estas personas, en general no son auténticos veganos sino meros creyentes en un ídolo que no conocen y al cual le rinden culto con oraciones y tributos de leche de soja ADES, galletitas OREO y otros desechos de la industria alimentaria.

Pensando en la confusión vegana, se me ocurre una pregunta para los comedores de milanesas de soja transgénica y mayonesa Hellman’s “sin ingredientes animales”:

¿Cual es el propósito de salvar una vaca, un pollo, incluso el embrión de un pollo, si con vuestros hábitos destruyen la Madre Tierra que es la forma de vida que nos sustenta a todos?

¿Esto es vegano? Yo diría que aquí no te comes directamente un animal, pero si incluimos al veganismo dentro de las corrientes naturistas y su espíritu armonioso con la naturaleza, definitivamente no lo es.

Comerte una ensalada de vegetales frescos producidos por ti o adquiridos en la verdulería, es naturista y vegano.

Comerte un churrasco o un huevo de gallina feliz, es naturista y constituyen alimentos que definitivamente pueden entrar o no en un enfoque terapéutico de naturopatía alimentaria.

Comerte una Hellmann’s de la refinería industrial que no le aporta nada a tu organismo y cuyos desechos van a contaminar la naturaleza dañando la integridad de -por ejemplo- animales marinos, no tiene nada que ver con el veganismo, el espíritu naturista, la conciencia ambiental y el respeto a la naturaleza -la madre de todos los animales que los veganos dicen proteger-.

Este posteo tuvo más de 1100 “me gusta”, lo que indica que la percepción distorsionada está muy extendida, no es un hecho aislado y debe ocuparnos seriamente a los que trabajamos por el equilibrio mancomunado de la salud y el medio ambiente.

Hace un tiempo el Dalai Lama mencionó que comía carne. Más allá de sus razones, al parecer el creyó que era lo correcto por indicación de sus médicos, mucha gente me preguntó que me parecía está actitud de Su Santidad.

¡Honestamente me pareció genial! ¿Comer carne? No, ser honesto consigo mismo y con los demás. El primer paso en el camino espiritual es la INTEGRIDAD y no posar bien para una foto o el que dirán.

Por otra parte, mucha gente enojada y que cree de corazón que el consumo de carne, aún en pequeñas cantidades, es nocivo para la salud y una abominación espiritual, podría estar en lo cierto verdaderamente. Pero hay un veneno para el cuerpo, la mente y el alma que es mucho peor, un hábito insano y violento -hacia los demás y hacia nosotros mismos- que deberíamos hacer un esfuerzo consciente por erradicarlo de nuestras vidas siendo guardianes severos a las puertas de nuestra mente: JUZGAR… no hay mayor veneno para el cuerpo y el alma que juzgar.

Y cuando nos creemos con autoridad para juzgar a un ser con aportes maravillosos a la evolución humana como lo ha sido SS Dalai Lama, algo no está funcionando bien y prueba una sola cosa: el veganismo, el vegetarianismo, el budismo o cualquier ismo desde el cual nos sintamos autorizados para criticar las elecciones de alguien, evidentemente no son suficientes para transformarnos en seres más evolucionados.

Si has elegido un camino, transítalo en paz. Es parte de la vida, dar pasos adelante y dar pasos para atrás, se gana y se pierde, se avanza y se retrocede; lo verdaderamente triste es cuando no toleramos la frustración de nuestros momentos de impotencia y nos reinventamos una filosofía que adecúe sus estándares a la versión más mediocre de nosotros mismos, nos evaluamos según nuestros nuevos criterios y nos dedicamos a mirar en el plato o el corazón de los demás pretendiendo que se comporten como nosotros creemos que lo harían los discípulos directos de Jesús.
Mirá, te voy a contar un secreto. Las victorias son hermosas, te dan confianza, te fortalecen, te muestran potenciales; las derrotas son aún mejores, pues allí radica la reserva de tus capacidades dormidas; si eres de los que buscan el lado oscuro de tu ser con ansias y determinación, eres de los míos, seguramente haz descubierto que en el fango de tu vida se alimenta la energía de tus más brillantes victorias.

La referencia es interna. La comparación es con uno mismo. La competencia es contra y a favor tuyo. La enseñanza es siempre para ti. Cosechas tus victorias. Capitalizas tus derrotas. El éxito y el fracaso son las dos caras de la misma ilusión, persiste el aprendizaje, el crecimiento, la evolución y la aceptación total del fruto de nuestros mejores esfuerzos.

Comas lo que comas, aprende y haz lo mejor que puedas. Pero no te definas si no es necesario y mucho menos lo intestes como una imposición a los demás.

¡Universos de Bendiciones para aquella expresión de ti que manifiesta la mejor expresión que hoy eres capaz de brindar!

Pablo de la Iglesia

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Cura de sirope de savia y jugo de limón

En primavera preparándonos para el verano y en otoño como la última posibilidad de hacerlo antes que llegue el invierno, son momentos ideales para hacer una cura depurativa; por supuesto, estas épocas no son excluyentes y en cualquier momento que estemos predispuestos podemos hacerlo. En esta ocasión quiero hablarte de una de las más eficaces y fáciles de hacer: la cura del sirope de savia y jugo de limón.

Consiste en una bebida a base de sirope de savia, agua, jugo de limón y pimienta cayena que nos ayuda a hacer ayunos o semiayunos sin casi notarlo; además nos reconecta con el hábito de brindarnos un buen aporte hídrico y mineralizante.

Además, algunas personas le agregan un poco de canela, lo cual potencia sus propiedades inmunoestimulantes, depurativas y antioxidantes. Un punto fuerte es el aporte de minerales, entre los que destacan potasio, sodio, calcio, zinc, magnesio, manganeso y hierro. La razón por la cual la cura del sirope es relativamente fácil de hacer es por su aporte de hidratos de carbono simples -fructosa y glucosa- que los iremos suministrando poco a poco para satisfacer las necesidades energéticas del cuerpo mientras eliminamos toxinas.

La duración de la cura de sirope de savia puede ir desde los tres a los diez días, tiempo en los que esta bebida será nuestro único alimento. Por supuesto entendamos que hablamos de un ayuno y el propósito no es aportar nutrientes ni lo que llamaríamos una dieta equilibrada, sino eliminar toxinas y preparar nuestro cuerpo para recibir una dieta equilibrada, ¿vale? La bebida de sirope de arce y jugo de limón aporta los mínimos energéticos y un plus de micronutrientes que facilitan un escenario para que nuestro organismo ponga en marcha un sistema de autodigestión, recurra a sus reservas y lleve a cabo una profunda desintoxicación movilizando residuos enquistados en capas más profundas que de otra manera no podríamos acceder.

La cura depurativa del sirope de savia y jugo de limón puede repetirse dos o tres veces al año si fuera necesario; personalmente suelo sugerir acudir a una clínica de hidroterapia colónica y hacerse uno o dos lavados al comenzar y terminar el ciclo con un tercero al finalizar cuando la hacemos por primera vez; esto garantiza una profunda desintoxicación que nos dejará como nuevos. Por supuesto, la regularidad, intensidad y combinación de estrategias estará mejor diseñada si acudimos a un naturópata y dejamos que nos oriente.

En los casos de candidiasis o parasitosis, esta cura puede ser insuficiente por si misma, dado que la presencia de glucosa y fructosa constituye el alimento de hongos y parásitos, sin embargo puede ser una excelente preparación para la posterior incorporación de una dieta y suplementación específica; y una vez alcanzado el equilibrio, también puede sernos útil para mantener la salud. Por supuesto, por su riqueza en azúcares, en principio no pueden seguirla los diabéticos y, eventualmente, su uso debería ser evaluado por un profesional.

Convengamos que esta es una de las curas depurativas más extendidas en todo el mundo y millones de personas han recurrido a ellas para desintoxicarse, adelgazar y tonificar el metabolismo; su nivel de seguridad es elevado y realmente no es una prueba rigurosa para nuestra voluntad. Además del preparado sugerido, podemos beber infusiones y agua; si a esto le agregamos una actividad física suave, tomar sol con inteligencia y contacto con la naturaleza, estaremos dándole a nuestro organismo el descanso perfecto.

También podemos utilizar la bebida sugerida para acompañar una dieta frugal o una monodieta, lo cual nos brinda muchas posibilidades para elaborar estrategias que fomenten el bienestar y la calidad de vida.

¿Cómo realizarla?

Compartimos las indicaciones del naturópata Stanley Burrougs, que son las que se han utilizado de manera masiva:

Ingredientes y preparación

La mezcla contiene, de forma equilibrada, la mayor parte de las vitaminas, minerales (potasio, sodio, calcio, magnesio, zinc, manganeso y hierro), enzimas y demás oligoelementos que el organismo necesita. Las grasas, se sacarán de los depósitos acumulados en el cuerpo, quemándolos. Los hidratos de carbono del sirope de savia son naturales porque no contiene azúcar artificial alguno. Por otra parte, el limón, fuente de minerales y vitaminas, especialmente de la C, es un antioxidante natural que ayuda en la eliminación de los depósitos grasos y mejora la actividad del metabolismo. La cayena, además de contrarrestar el fuerte sabor dulzón del sirope de savia, es una buena fuente de vitaminas del complejo B, disuelve flemas y ayuda a regenerar la sangre.

Preparación de un vaso grande

• Dos cucharadas soperas de zumo de limón fresco.
• Dos cucharadas soperas de Sirope de Savia.
• Una pizca de pimienta de Cayena en polvo.
• Estos ingredientes se mezclan en un vaso con agua tibia o fría.
• Mezclar bien los ingredientes con una cuchara.

Preparación de un litro y medio para todo un día

• Zumo de cinco limones frescos.
• Dieciséis cucharadas de Sirope de Savia.
• La puntita de una cucharrilla de Cayena en polvo.
• Estos ingredientes se mezclan en una botella de libro y medio con agau tibia o fría.
• Agitar la botella para mezclar bien los ingredientes.

Ayuno completo

Como hemos dicho, hay muchas formas de utilizar el sirope de savia, aunque básicamente podemos hablas de ayuno completo y semiayuno; el espíritu original y que le da fuerza terapéutica a este enfoque, sin dudas, es el ayuno. La cura completa tal como la propone Stanley Burrougs dura de siete a diez días, en los ingerimos entre ocho a diez vasos grandes del preparado señalado a razón de uno cada dos horas aproximadamente, complementando con agua e infusiones a gusto.

Al finalizar la cura haremos una transición alimentaria correcta de 2 a 3 días manteniendo la frugalidad y la incorporación gradual de alimentos con fruta, caldos vegetales, etc; luego procuraremos continuar con una alimentación saludable del tipo que junto a Patricia Robiano recomendamos en el libro “Puesta a Punto” (Grijalbo). Se suele recomendar además el aporte reconstituyente de polen durante un mes, que provee al cuerpo de todos los minerales y oligoelementos que necesita nuestro cuerpo.

Semiayuno

Cada noche,  ayunamos durante las horas de sueño y son los momentos en que nuestro cuerpo se repara y desintoxica, de allí también la importancia de un buen descanso para la salud. Con el desayuno rompemos este proceso de recuperación y autolimpieza del ayuno nocturno.

Con una estrategia de semiayuno prolongamos el periodo de ayuno nocturno, sustituyendo el desayuno y/o  la cena por la bebida a base de sirope de savia, dándonos mayor tiempo para el descanso y la regeneración del organismo. De esta manera, si incorporamos una o dos comidas frugales y bien equilibradas en el día podemos prolongar la cura durante varias semanas; en estos casos, suelo recomendar el uso de espirulina, chlorella y/o polen para mejores márgenes de seguridad y efectividad terapéutica

Al terminar la cura

En cualquiera de los casos anteriores, al finalizar el proceso que se ha propuesto no debemos empezar a comer de forma normal, sino de manera gradual para que nuestro metabolismo vuelva a acostumbrarse; aquí las recomendaciones del libro “Puesta a punto” son apropiadas tanto para la vuelta a la “normalidad” como para el mantenimiento.

Veamos las recomendaciones de Stanley Burrougs:

Primer día:

• Desayuno: un vaso grande de sirope de savia y limón. Una pieza de fruta: manzana, naranja o pera.
• Media mañana: un vaso grande de zumo de naranja o piña.
• Mediodía: un vaso grande de sirope de savia y limón. Una pieza de fruta: manzana, naranja o pera.
• Merienda: un vaso grande de zumo de naranja, manzana o piña.
• Cena: un vaso grande de sirope de savia y limón.

Segundo día:

• Desayuno: un vaso grande de zumo de naranja, manzana o piña. Dos piezas de fruta: manzana o plátano.
• Media mañana: una pieza de fruta: manzana, pera, naranja o mandarina.
• Mediodía: un vaso grande de sirope de savia, caldo de verduras y fruta.
• Merienda: un vaso grande de zumo de naranja, mandarina, manzana o piña.
• Cena: una ensalada de frutas y un vaso grande de sirope de savia y limón.

Tercer día:

• Desayuno: una rebanada de pan integral y una naranja.
• Media mañana: un vaso grande de zumo de naranja, mandarina, manzana o piña.
• Mediodía: un caldo de verduras frescas.
• Merienda: un vaso grande de zumo de naranja, mandarina, manzana o piña.
• Cena: un caldo de verduras frescas con arroz integral.

A partir del tercer día se pueden incorporar poco a poco nuevos alimentos, pero procure no ingerir en los tres días siguientes a la fase de transición alimentos como carne, pescado graso, embutidos, queso (salvo queso fresco), pan blanco, bollería, leche, café y alcohol. A partir del cuarto día, empiece a comer normalmente; eso sí, de forma equilibrada y atendiendo las normas de una dieta correcta. Siempre es mejor optar por alimentos biológicos e integrales.

Por supuesto, y para brindar una mirada que brinde más opciones, luego de tantos días de una alimentación en base a una carga energética de carbohidratos simples, yo preferiría los zumos de hortalizas o directamente unas ensaladas crudas con el compromiso personal de masticar y ensalivar muy bien, puesto que la energía ya la incorporamos con el sirope, a partir del segundo día eliminaría los zumos de frutas y optaría por la fruta integral y, por supuesto, el pan blanco, la bollería, los embutidos, etc., los evitaría, no solo en la fase de transición, sino siempre.

¿Dónde comprar?

En muchas dietéticas y tiendas de salud no tendrás inconvenientes en adquirir este producto, más te brindo algunos enlaces de referencia:

Argentina   Amazon España

Además de Madal Bal, hay otras marcas con prestaciones similares; comparto esta porque simplemente es la que yo he utilizado siempre hasta el momento.

También puedes comprar el libro de  K. A. Beyer que se explaya sobre el tema:

La cura de savia y zumo de limón

Otra versión es la de Stanley Burroughs:

La dieta del zumo de arce y zumo de limón

¡SALUDos!

Pablo de la Iglesia

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Aceite esencial de abeto balsámico

El aceite esencial de abeto balsámico, cuyo nombre científico es Abies balsamea, tiene las siguientes propiedades generales:

  • antiséptico de las vías respiratorias y el ambiente
  • inmunoestimulante
  • antiespasmódico
  • digestivo
  • antiálgico
  • tónico y estimulante general
  • rubefaciente
  • cicatrizante

Como tal está indicado como tratamiento coadyuvante en las siguientes afecciones físicas:

  • resfriados, gripes, tos, asma, sinusitis, rinitis.
  • artritis, contracturas, traumatismos, dolor muscular, neuralgias.
  • fatiga, astenia, recuperación deportiva.
  • molestias gástricas, aerofagia.
  • infecciones de las vías urinarias.
  • heridas, cortes y úlceras cutáneas.

En el área emocional y espiritual puede ser de gran ayuda en los siguientes casos:

  • mejorar la resistencia al estrés y recuperación del mismo.
  • agotamiento mental y fatiga crónica.
  • aporte de fuerza vital en convalecencias y cuando se anticipa un desafío físico o emocional.
  • alivio del síndrome afectivo estacional(tristeza o melancolía propia del invierno por falta de exposición a la luz solar).
  • para ayudar a las personas que sufren miedo y timidez.
  • para favorecer el anclaje en el momento presente.

Moléculas aromáticas:

  • β-pineno, α-pineno
  • δ 3-careno
  • acetato de bornilo
  • limoneno

Parte destilada

  • agujas

Sugerencias de uso:

  • Difusor: 10 gotas de abeto balsámico + 10 gotas de esencia de naranja dulce; aplicar combinado o solo en difusor tres veces al día durante media hora.
  • Tópico: diluir con un aceite vegetal y aplicar en la ubicación deseada.
  • Dietética: diluir una gota de aceite esencial en una bebida de tu elección.
  • Difusor: coloca unas gotas en agua purificada dentro de un frasco con difusor y aplicar en las habitaciones y espacios.

Un punto a considerar es que el aceite esencial de abeto balsámico presenta unas propiedades terapéuticas confirmadas por la Comisión E, una comisión alemana que realiza investigaciones para determinar la eficacia de las plantes consideradas medicinales).

Precauciones:

  • Embarazadas y menores de tres años, consultar a un profesional.
  • Puede causar irritación cutánea.
  • Utilizar de acuerdo a las instrucciones de uso del fabricante.

Comprar en:

Anastore (Europa)

Tu taller natural (Europa) (*)

Pranarôm (Europa y Chile)

Chakra Profesional (Argentina) (*)

Esencias en Armonía (Mexico) (*)

(*) No los he probado pero tengo buenas referencias y la documentación disponible es mínimamente aceptable.

Pablo de la Iglesia

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La “cuco-bacteria” ya está en Argentina…

… y van unas cuantas. ¿No?

No importa cuantas veces lo hagan, el miedo es la respuesta colectiva y los que saben aprovecharlo saben que no solo es una eficaz herramienta de manipulación sino también un punto de apoyo para excelentes campañas de marketing

En fin, no me voy a detener a rezongar viendo como los corderos van felices y agradecidos al matadero, porque parece que nuestra sociedad, tal como está planteada, porque al parecer se alimenta de eso: enfermedad, sufrimiento innecesario y muerte anticipada.

Simplemente voy a plantear algunas preguntas que tampoco son necesarias para quienes ya nos graduamos de “ovejas negras”, pero que tal vez sean útiles para quienes aún puedan desengancharse -en la medida de lo posible- de esta matriz absurda:

👉 ¿Resistencia bacteriana y/o inmunidad deprimida?

👉 ¿Cuál era el estado general de los fallecidos? ¿Estaban bien hidratados? ¿Pertenecían a la mayoría de argentinos que se alimentaban a base de gaseosas y excesos de carnes, harinas refinadas y lácteos? ¿Habían recibido una vacuna en los últimos días? ¿Han sido sometidos a prolongados tratamientos de antibioticoterapia? ¿La salud de su microbiota era mínimamente adecuada? ¿Estaban infestados de parásitos? ¿Tenían infecciones secundarias?

Preguntas muy simples como para que una iluminada dirigencia política y sanitaria como la argentina se haga, gente que está convencida que se las sabe todas, no tiene nada que aprender, que alguna vez tendrán éxito haciendo lo que siempre fracasó y pueden darse el lujo de seguir funcionando en piloto automático.

Hagamos lo que hagamos y estemos como estemos, hay que estimular la inmunidad natural; no diré mucho porque las soluciones básicas son simples y cualquiera con dos dedos de frente puede hacerse cargo: propóleo, plata coloidal, lapacho, uña de gato, equinácea, llantén, vitamina C…

En el año 2003, viendo lo que pasaría en los años siguientes -y efectivamente pasó, está pasando y se profundizará-, he escrito la primera versión de un libro conocido como “Estimula tu inmunidad natural” (editado ahora por Kepler y antes por Obelisco), el cual no es una garantía absoluta en este mundo de locos pero ha demostrado ser un salvavidas eficaz durante quince años.

Nada más, nos vemos en la próxima reunión de ovejas negras; lamentablemente, en la orden del día tocará seguir llorando unos cuantos corderos.

Pablo de la Iglesia

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¿Alergias? ¿Asma? ¿Dolores? ¡¡¡Agua!!!

¡AGUA! Mínimo 8 vasos cuándo estamos bien; pero cuando padecemos alguno de estos problemas vinculados con el exceso de histamina, aumentamos hasta que notemos mejoría hasta incluso el doble; salvo una contraindicación específica como insuficiencia renal, nadie tendrá problemas por una sobrehidratación durante uno o dos días.

Una vez que experimentamos la diferencia entre lo que sentimos al estar correctamente hidratados y lo contrastamos con un estado de deshidratación, naturalmente desarrollaremos la sensibilidad para reaccionar y prevenir otros episodios; por supuesto, si al cabo de unos días, no podemos controlar la situación normalizando la hidratación de nuestro cuerpo, el tema puede deberse a otro problema que requiera atención profesional. ¡Pero primero lo primero!

Ten en cuenta que la mayoría de los problemas de salud se previenen, mejoran e incluso se curan, simplemente tomando más agua. ¡Agua! ¡AGUA!

Nos vemos después de unos cuantos vasos de agua 🙂

Pablo de la Iglesia